Anthony Bonner (Missouri St. Louis, 8 de junio de 1968) ha dado la mayor lección de profesionalidad que se recuerda en los últimos tiempos en el basket español. Un americano con una larga trayectoria en la NBA, donde prestó sus servicios en Sacramento, Portland y Orlando, para más tarde emigrar a Europa, donde ha pasado por Italia, Turquía, Grecia y España.
Se ha llevado muchos golpes en su carrera, lesiones, derrotas, ... Pero la madrugada del sábado se llevó a su hermano, un joven de 37 años que sufría de epilepsia, y que en uno de los ataques se marchó al otro mundo. Este hombretón de 33 años entró en el despacho de Paco García llorando, con sus más de 200 centímetros y esa cara de duro. "Paco, mi hermano muerto" decía entrecortadamente, y casi sin que el bueno de Paco García pudiera entenderle.
No pudo ver el vídeo del campeón de la Korac, el Unicaja, ni hacer tiro. Se fue a su casa y estuvo todo el día pegado al teléfono, lo más cerca de su familia posible, a través la línea. Más tranquilo, ya por la noche, a nueve y media, se fue al pabellón y comenzó una lección que terminaría al día siguiente. Hizo un entrenamiento de tiro él solo; bueno, solo no, ante la atenta mirada del primer y segundo entrenador, que estuvieron presentes.
Esa noche no durmió ni un minuto. Al día siguiente tenía partido a las doce, y el llevaba sin dormir más de 30 horas. Aún así jugó, anotó 21 puntos (con cuatro triples sin fallo, aunque eso es lo de menos) y se marchó al aeropuerto para cruzar el Atlántico. Pero no era la primera desgracia de la temporada. En Navidades su tía había fallecido, la hermana de su madre, alguien muy cercana a la familia.
Fue una lección de profesionalidad, mitigación del dolor de alma, de concentración para poder disputar un partido. Un acto del que debieran aprender aquellos que no juegan por un pequeño dolor, o por no jugar en la posición que quiere el entrenador. Algo que contar a los chavales de cantera, de lo que aprender. Gracias Anthony, por esta lección. Y recupérate cuanto antes para poder disfrutar de tu gran baloncesto en la cancha.