-Epilepsia en América -

Según la Organización Panamericana de la Salud, en Latinoamérica y el Caribe, existen alrededor de 3.500.000 personas con epilepsia que no reciben tratamiento específico. La relativamente alta prevalencia de la epilepsia en la región ha sido asociada con diversos factores, entre ellos el escaso control del embarazo y parto, las infecciones y parasitosis, la mal nutrición proteínico-calórica, las fiebres y los golpes en la cabeza. La epilepsia es el más común de los trastornos neurológicos crónicos y la carga que impone a los servicios de salud es de altas proporciones. Por esto, la OPS y la Organización Mundial de la Salud han formulado conjuntamente, las siguientes estrategias programáticas:

  1. Fortalecer la atención primaria para identificar a las personas no tratadas y realizar un diagnóstico oportuno, ofrecer tratamiento y consejería adecuados;
  2. Coordinar acciones apropiadas con agentes comunitarios, incluyendo curanderos y otros recursos autóctonos;
  3. Organizar sistemas de derivación de pacientes hacia y desde los servicios especializados, cuando sea requerido;
  4. Establecer grupos de apoyo mutuo para pacientes con epilepsia y sus familiares;
  5. Promover el establecimiento de grupos de defensa de pacientes y familiares o fortalecer los existentes;
  6. Promover la formulación de políticas públicas para integrar plenamente a la persona con epilepsia a la sociedad y organizar programas de rehabilitación sicosocial;
  7. Preparar e implementar programas comunitarios de educación para la salud, orientados a promover una mejor comprensión de estos trastornos y la erradicación del estigma.

 

Más de las tres cuartas partes de las personas que sufren de epilepsia no reciben tratamiento alguno. Se estima que en los países en desarrollo entre el 80% y el 98% se encuentran en esta situación. En América Latina se han realizado diferentes estudios que indican que solo 27% a 37% de los pacientes reciben tratamiento. Entre las razones que se han dado para explicar esta razón tan deplorable en relación con el tratamiento, están la falta de comprensión por parte de las personas de que la epilepsia es tratable, la escasa atención médica y neurológica, la temprana interrupción del tratamiento por parte de los pacientes, la utilización de curanderos y la administración de tratamientos ineficaces.

Por último y para terminar este informe, según la División de Salud Mental de la OMS, se acepta generalmente que en los países desarrollados los hombres están más afectados que las mujeres y que las tasas más altas de prevalencia se encuentran en la tercera o cuarta década de la vida. Por el contrario, en América del Sur, los mayores afectados don los niños.

Mayo de 2001