Carta de un joven con epilepsia a otros
jóvenes con epilepsia (o no)
Me gustaría ya empezar directamente, con una separación de posibles temas de interés sobre la vida del joven que se encuentra en esta situación. Temas que no solo atañen a su vida cotidiana, sino que, y especialmente, a casos excepcionales:
1) Vida en casa:
Obviamente cada uno tiene su propio orden en su cuarto. Aún con toda la ropa desordenada (libros por el piso, remeras en el ventilador de techo, CD y cassettes encima de la cama y el colchón tirado en el suelo) uno tiene su propio orden. Y es así como uno vive cómodo en su cuarto, ordenado propiamente como uno. Por esto, ya desde el diseño de la estructura básica del ordenamiento, siempre se debe saber donde está cada una de las cosas. Y una de esas cosas son los remedios. Porque así como lo son su par pantuflas, los remedios son de uno. Y uno quiere que estén allí, en la pieza de uno, al lado de uno, para que uno los pueda ingerir más a gusto y decir sin disimulo: "Son mis remedios y yo debo tragarme uno".
En el caso de que la persona sea olvidadiza, conviene que tenga pegada en la pared, junto al póster de su conjunto favorito, la orden del día. Esto es: cuando, cuanto y que medicación ha de consumir. Luego tachará con una cruz la indicación de la dosis de ese cuando, cuanto y que medicación ha de consumir. Y de esa manera, esta persona no tendrá la oportunidad de dudar acerca de que si ya ha ingerido su dosis del día. Obviamente, lo mismo sucederá con el de la tarde y el de la noche.
Con respecto al resto del hogar, yo creo que hay que actuar como si nos encontrásemos en nuestra propia casa. Caminar tranquilos en calzoncillos por toda la instalación, levantar el tubo telefónico si este lo reclama, etc. Y con relación a la familia o pareja con la cual estés viviendo, hacer un contrato ante un escribano público, para que no tengan la oportunidad de preguntarte: "¿Te pasa algo?", cada cinco segundos y medio. En cuanto a las parejas, si insisten con esta pregunta, es que desean que por lo menos suceda algo y los saque de esa vida totalmente aburrida, opaca y... sana, que ellas tienen. Obviamente no son personas privilegiadas como nosotros. Aunque, sin embargo, yo creo que solicitan, indirectamente, algo de acción.
2) Relación con mis amigos:
Obviamente cada uno tiene sus propios amigos, que deberán saber de su malestar. Y al que ante la información dada, desertase de esa relación, será legítimo reaccionar pegándole patadas en la ingle hasta que vomite toda su cena próxima pasada en sus pantalones nuevos, bajarle toda la dentadura, hasta que reconozca su error. Luego de este correcto accionar, decidiremos si debemos seguir siendo amigos o dejar que se vaya y no vuelva nunca más a nuestras vidas. Porque al fin y al cabo, él saldrá más perjudicado. Pues es mucho más fácil para nosotros encontrar un nuevo amigo, que para él encontrar otra persona con epilepsia.
Y con respecto a los amigos que quisieron continuar la relación, comentarle como tienen que reaccionar ante una eventual crisis. Esto para no caer en la desagradable situación de que esa persona huya espantada, mientras uno continua con sus automatismos en la estación de un subterráneo mientras nos dejan como Dios nos trajo al mundo.
3) Relación en la escuela o trabajo:
Obviamente las relaciones aquí son menos incondicionales, en el sentido, digamos, sentimental. Así que si te llegaran a burlar, será correcto que lo mandes a encontrarse con la madre que lo parió, que seguramente se siente muy sola a los 60 años, en el asilo de ancianos en donde esta persona la abandonó. Igualmente también tiene uno que tener alguna persona de confianza, sobre todo en el trabajo. Una persona que sepa reaccionar ante las crisis, para no encontrarse uno después con pagarés que ha firmado uno y que luego no pueda solventar. En el caso de la escuela, lo mismo, alguien cercano, para pasar el tiempo de recuperación, fuera del aula, charlando en el bar junto a él, por ejemplo, sobre el partido de la fecha. Eso si, tratar de encontrar a alguien que simpatice con su mismo club de fútbol.
4) Que actividades realizo:
Obviamente, todas las que me den ganas de realizar. Sacando todas las que puedan afectar a mi salud, como por ejemplo tomarme un tequila mexicano con 70% de alcohol. Aunque se podría realizar como una prueba, ya que si uno sale ileso, ya puede realizar cualquier cosa, sin resultar afectado en manera alguna. Lectura, escritura, cinematografía... todo eso lo hago yo solo. Y no pasa nada. Nadie quiere leer, ver, ni prestarle atención a lo que hago. Con respecto a los deportes: corro todos los fines de semana, hago bicicleta, voy al gimnasio... y todo eso también lo hago solo. Conciencia en el deporte tengo, y hasta a veces la utilizo.
5) ¿Me siento discriminado o con un trato preferencial?:
Y si... Aunque si lo pienso mejor, existen algunas veces en que no. Si uno utiliza la Epilepsia de mala manera, para dar lástima: lo van a discriminar. En cambio, si uno lo hace con clase, lo van a tratar de una manera preferencial. Y siempre conviene estar en el salón VIP. O sea que todo depende de uno. Así que si necesitas entrar gratis, inspirar verdadera lástima, create una convulsión, pero hacela bien.
6) Relaciones con la novia:
Obviamente que sí. Aunque en una oportunidad, he tenido que dejar a mi novia por ellas (por las ausencias, aunque así no las llamaba ella.). Yo en una ocasión, tuve una ausencia de 10 minutos durante una relación con Clarita (así se llamaba ella). Luego de eso, insistía todas las noches con que me vinieran estas crisis Dionisíacas (así las llamaba ella); aunque sea solo por unos minutos. Y si esto no sucedía, no quería intimar conmigo. La había elevado a una elevación, valga la redundancia, que no se comparaba con nada. Una elevación suprema (así la llamaba ella). Pero estas crisis Dionisíacas, nunca me volvieron a suceder. Y luego de cinco años sin tener relaciones con ella, me di cuenta de que estaba conmigo solo por una enfermedad... la mía (y así no me llamaba yo).
7) Conclusiones:
Obviamente no pienses en la enfermedad, ya que eso te obstaculizará. Eso te traerá más problemas, no te dejará vivir en paz: "Esto no lo puedo hacer...", "Y si me...", "Por ahí no convendría..." y así. Haz lo que tengas que hacer y lo que desees hacer. Y si te llegare a suceder una crisis, rogá que sea acostado con tu novia un sábado a la noche y que sea dionisíaca.